*EL TERREMOTO POLITICO QUE SEPULTO A MARIA "VIOLENCIA" MACHADO*

 *LOS MANDINGAZOS馃憛*


Original por Walter Altuve

07 de julio 2026


*Art铆culo de opini贸n de Alt铆sima Audiencia y circulaci贸n global馃實 y Nacional馃洨️馃嚮馃嚜 con total entrega y distribuci贸n gratuita, porque no VALE UN TOCHE.*



*LA INCOMPETENTE MARIA "VIOLENCIA" MACHADO, SE脩ALA DESDE SU ALCOBA, DE INCOMPETENTE A LA TRABAJADORA Y PRESIDENTA (E) DELCY RODRIGUEZ*


*-DOS FUERTES SISMOS Y UN GRAN TERREMOTO QUE MANTIENE SEPULTADA Y BAJO LOS ESCOMBROS POLITICOS A MARIA "VIOLENCIA" MACHADO.*



.-Cuando la tierra tiembla, se revela la verdadera estatura de quienes pretenden liderar. No es la primera vez que Venezuela sacude sus cimientos, pero en esta ocasi贸n, el movimiento tel煤rico que azot贸 el estado La Guaira y otras zonas, ha dejado al descubierto algo m谩s que grietas en el pavimento: ha exhibido la profunda fractura moral entre quienes gobiernan con el pueblo y quienes gobiernan para el imperio.


Mientras el pueblo venezolano enfrenta una de las peores tragedias naturales de los 煤ltimos a帽os, con familias enteras bajo los escombros y Miles de fallecidos, y la angustia recorriendo cada rinc贸n de la costa, la llamada "l铆der opositora" Mar铆a Corina Machado ha demostrado, una vez m谩s, que su 煤nica militancia es la del odio y la descalificaci贸n. Desde la comodidad de su alcoba, lejos del polvo, el dolor y el sufrimiento real, esta malsana mujer que se autoproclama "l铆der" ha tenido la desfachatez de se帽alar a quien s铆 est谩 en el terreno, cara a cara con la tragedia: la presidenta encargada Delcy Rodr铆guez.


¿D贸nde est谩 Mar铆a Corina cuando el pueblo llora? ¿D贸nde est谩 cuando hay que cargar una camilla, repartir agua o consolar a un ni帽o que ha perdido su hogar? No est谩, porque su h谩bitat no es la calle, sino los estudios de televisi贸n internacionales y las reuniones virtuales y sus podcast con sus amiguitas y con sus amos en Washington. Machado no entiende de emergencias, entiende de oportunidades pol铆ticas; no siente el dolor ajeno, solo calcula el r茅dito electoral.


Mientras Delcy Rodr铆guez se empolva los zapatos en las barriadas m谩s golpeadas de La Guaira, abrazando a los damnificados y coordinando la ayuda humanitaria, Machado se dedica a vociferar consignas vac铆as, a repetir como loro las directrices de sus patrocinadores extranjeros y a pedir m谩s sanciones contra su propio pa铆s. No hay cinismo m谩s grande que aquel que, viendo a un pueblo devastado, exige que se mantenga el bloqueo econ贸mico que ahoga a los enfermos, que impide la llegada de medicinas y que condena a millones a la escasez.


La escala de Richter no mide solo los movimientos de la tierra. Para Mar铆a Corina Machado, los sismos pol铆ticos son dictados desde Washington, donde la administraci贸n de Donald Trump (ese "supuesto aliado" que la ha utilizado y desechado como a un pa帽uelo desechable) marca el ritmo de sus declaraciones. Ella, que se subi贸 la falda ante los dem贸cratas y se quit贸 el calz贸n completo con los republicanos, que regal贸 un premio Nobel manchado de sangre a la bestia imperial, hoy yace sepultada bajo el peso de sus propias contradicciones.


No hay maquinaria pesada que pueda levantar las losas que la aplastan: cada piedra es una traici贸n, cada roca una promesa incumplida al pueblo venezolano. "Antipatria" se lee en una, "vende patria" en otra, "representante de intereses for谩neos" en la m谩s pesada de todas. Son escombros que ella misma ayud贸 a construir cuando solicit贸 bloqueos, cuando pidi贸 intervenci贸n militar, cuando vocifer贸 que "todo est谩 funcionando muy bien contra Venezuela" y que sus aliados deb铆an "acelerar m谩s la presi贸n".


Y aceleraron. Pero no como ella esperaba.


Las sanciones que Machado impuls贸 con entusiasmo no solo golpearon al gobierno, golpearon a cada venezolano. Cada medicamento que no lleg贸, cada d贸lar que no se pudo generar, cada hijo que emigr贸, cada abuelo que muri贸 esperando una cirug铆a, cada ni帽o que creci贸 sin leche. Esa es la herencia de la se帽ora Machado, esa es su verdadera obra.


Ahora, mientras suena el lamento de los damnificados en La Guaira, tambi茅n se escucha, desde lo profundo del foso pol铆tico donde ha ca铆do, la voz de Machado gritando: "¡Ay煤denme, s谩quenme de este foso, devuelvan mi poder pol铆tico, mi imagen, mis aliados!". Pero ni los salvadores internacionales que tanto invoca, ni el pueblo al que ha despreciado, se molestan en levantar un solo dedo para rescatarla. La prefieren all铆, en el olvido, donde su veneno pol铆tico ya no hace m谩s da帽o.


Venezuela no es Gaza, pero el gui贸n es el mismo: un pueblo asediado por potencia extranjera que busca sus recursos, frente a una naci贸n que resiste como puede, y unos cuantos tr谩nsfugas que se prestan al juego de entregar la soberan铆a a cambio de migajas.


El verdadero responsable de tanto sufrimiento, el genocida de Washington, ya est谩 entre nosotros. Nos trae sus migajas mientras mantiene el pu帽o cerrado sobre las sanciones. Controla bajo amenaza militar, saquea el petr贸leo y los minerales, y se regodea viendo c贸mo algunos venezolanos, como Machado, aplauden su propia degradaci贸n.


Mientras tanto, Delcy Rodr铆guez est谩 all铆, en el barro, liderando con lo que se pueda, gobernando en emergencia, mostrando que se puede gobernar junto al pueblo desde la trinchera del dolor y no desde el escritorio del desprecio. Los venezolanos de bien saben reconocer qui茅n est谩 con ellos y qui茅n est谩 contra ellos.


Mar铆a Corina Machado puede gritar, puede se帽alar, puede inventar narrativas desde su c贸modo exilio  pol铆tico inventado. Pero el pueblo, ese que ella desprecia, ese al que nunca ha abrazado en la desgracia, ese que sabe de sufrimientos reales y no de c谩lculos electorales, ya decidi贸: prefiere mil veces que se quede enterrada para la eternidad, bajo el peso de su propia incompetencia, su traici贸n y su profunda desconexi贸n con la realidad venezolana.


Porque al final, cuando tiembla la tierra, tiemblan tambi茅n las m谩scaras. Y la de Machado qued贸 hecha a帽icos, sepultada para siempre bajo los escombros de su propia mediocridad.


Que les sigan temblando, se帽ora. Pero no aqu铆. No con nosotros. No nunca m谩s.



Venezuela entera, con sus manos en el barro y el coraz贸n en el cielo, sigue adelante. Con Delcy, con su pueblo, y a pesar de aquellos que, desde el exilio y la traici贸n, pretenden escribir una historia que ya no les pertenece.

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