LOS MANDINGAZOS 馃憛
LOS MANDINGAZOS 馃憛
Articulo de opini贸n
Original por Walter Altuve
04-03-2026
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EEUU VIENE POR LAS TIERRAS RARAS EN VENEZUELA MIENTRAS MAS "RARO" SE PONE EL SECUESTRO DE NICOLAS
La geopol铆tica no cree en coincidencias, sino en conveniencias.
Mientras el relato medi谩tico internacional intenta sostener la narrativa de un cerco judicial contra el presidente Nicol谩s Maduro, la realidad en el terreno dibuja una jugada mucho m谩s pragm谩tica y extractivista.
Washington parece haber activado un doble juego: mantener la presi贸n pol铆tica como una cortina de humo, mientras asegura su acceso a los recursos estrat茅gicos del suelo venezolano.
Lo "raro" del asunto empieza por la propia inconsistencia jur铆dica. A estas alturas, es un secreto a voces que la fiscal铆a de los EE. UU. no posee pruebas contundentes ni un expediente s贸lido que permita un enjuiciamiento real bajo los est谩ndares de su propio derecho internacional.
El "secuestro" simb贸lico de la figura presidencial, mediante recompensas y ret贸rica de persecuci贸n, funciona m谩s como una herramienta de extorsi贸n pol铆tica que como un proceso de justicia.
Mientras tanto, el gigante del norte no pierde el tiempo. Bajo el barniz de las sanciones —que siguen asfixiando la econom铆a nacional—, la administraci贸n estadounidense ha dise帽ado mecanismos para no quedarse fuera del reparto. No solo vienen por el petr贸leo, cuya sed es insaciable en tiempos de crisis energ茅tica global, sino por el nuevo tesoro del siglo XXI: las tierras raras.
Estos minerales, cr铆ticos para la tecnolog铆a y la transici贸n energ茅tica, son el verdadero bot铆n que justifica cualquier pirueta diplom谩tica.
La iron铆a es absoluta: Washington mantiene la mayor铆a de las sanciones impuestas contra Venezuela, pero abre "ventanas" de excepci贸n cuando se trata de satisfacer sus propias necesidades industriales.
Es el comportamiento t铆pico del usurero: asfixia al deudor para tomar el control de sus bienes.
Incluso los ingresos en d贸lares generados por la venta de crudo bajo estas licencias especiales no est谩n siendo manejados libremente por el Estado venezolano.
Es el propio EE. UU. quien administra y direcciona ese flujo. Cobran, se pagan a s铆 mismos y deciden cu谩nto (y si acaso) le queda al due帽o del recurso. Es la arquitectura perfecta del despojo moderno: se cobran y se dan el vuelto, mientras el mundo mira hacia el show judicial de una persecuci贸n que, cada d铆a que pasa, se pone m谩s "rara".
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