LOS MANDINGAZOS 馃憛
LOS MANDINGAZOS 馃憛
Art铆culo de opini贸n
Original por Walter Altuve
25 de febrero del 2026
EL GRAN RETO DEL CHAVISMO PSUV -DELCY RODRIGUEZ (E) Y LAS CONDICIONES DE LA REVOLUCION BOLIVARIANA PARA MANTENER EL PODER POLITICO
La pol铆tica venezolana ha entrado en una fase de paradojas tan profundas que parecen sacadas de una novela de realismo m谩gico. Por un lado, el presidente electo, Nicol谩s Maduro, se encuentra secuestrado en una c谩rcel de Nueva York esperando juicio por (Delitos infundados) Est谩 es la realidad verdadera .
Por el otro, su gobierno no solo no se ha derrumbado, sino que ha encontrado una f贸rmula para mantenerse en el poder con Delcy Rodr铆guez al frente, en una compleja coreograf铆a pol铆tica que tiene a Estados Unidos como socio forzoso y a una oposici贸n venezolana m谩s fragmentada que nunca como espectadora de un escenario que cre铆a controlar.
Para entender el momento actual es necesario partir de una premisa que resulta inc贸moda para ciertos sectores: el chavismo, incluso despu茅s de la captura de su m谩ximo l铆der, luce s贸lido y unificado. Lo que algunos analistas apresurados diagnosticaron como el principio del fin, se ha convertido en una demostraci贸n de la capacidad de adaptaci贸n de un movimiento que lleva m谩s de dos d茅cadas gobernando.
. La juramentaci贸n de Delcy Rodr铆guez como presidenta encargada ante una Asamblea Nacional de mayor铆a oficialista no fue un acto de resistencia, sino la constataci贸n de que el aparato institucional dise帽ado por el chavismo sigue operando con una l贸gica propia .
La nueva legislatura, que se extender谩 hasta 2031, otorga al oficialismo una ventaja que en pol铆tica se traduce en la diferencia entre sobrevivir y gobernar . Mientras que en el pasado la Asamblea Nacional de 2015 represent贸 un dolor de cabeza constante para el ejecutivo, hoy la situaci贸n es diametralmente opuesta: el parlamento es un basti贸n que blinda las decisiones de Rodr铆guez. Esta mayor铆a legislativa permite, por ejemplo, impulsar leyes de gran calado como la reciente Ley de Amnist铆a para la Convivencia Democr谩tica, un instrumento que busca la reconciliaci贸n nacional mediante el perd贸n jur铆dico de hechos pol铆ticos ocurridos desde 1999 .
Precisamente esta ley de amnist铆a, que ha sido presentada como un gesto de apertura, es un ejemplo de la complejidad del momento. Por una parte, ha permitido la excarcelaci贸n de m谩s de 600 personas consideradas presos pol铆ticos por organizaciones como el Foro Penal, y ha supuesto un giro significativo respecto a la ret贸rica beligerante de los 煤ltimos a帽os . Pero por otra, se tramita en un contexto de excepcionalidad donde el decreto de "estado de conmoci贸n exterior" sigue vigente, permitiendo la detenci贸n de quienes se manifiesten ,l茅ase ( delitos o terrorismo) en contra del gobierno o celebren la captura de Maduro . La dualidad es evidente: se abre una mano mientras la otra permanece cerrada, lista para apretar el pu帽o si es necesario, en un sector opositor que ha hecho da帽o el chavismo poco conf铆a igualmente.
El gran elefante en la habitaci贸n, sin embargo, es el papel de Estados Unidos. La administraci贸n de Donald Trump ha ejecutado una operaci贸n de control de recursos sin precedentes. No ha sido una invasi贸n con tropas sobre el terreno, sino una toma econ贸mica que ha despojado al Estado venezolano de la gesti贸n de su principal fuente de ingresos: el petr贸leo. Hoy, Washington controla la venta del crudo venezolano, proyectando ingresos superiores a los 10.000 millones de d贸lares anuales que, seg煤n sus propias declaraciones, ser谩n utilizados para "reconstruir un pa铆s y una sociedad" .
La pregunta que flota en el aire es :
¿ si estas mejoras econ贸micas que pudieran derivarse de este flujo de petrod贸lares terminar谩n favoreciendo pol铆ticamente al chavismo ?
Es una posibilidad real. Si los ingresos comienzan a traducirse en estabilidad cambiaria, mejoras salariales o reconstrucci贸n de infraestructuras b谩sicas como electricidad, salud o agua potable, el gobierno de Delcy Rodr铆guez podr铆a capitalizar electoralmente ese respiro. La Casa Blanca parece leer esta variable con preocupaci贸n, y de ah铆 su insistencia en buscar la figura del consenso entre los dos factores pol铆ticos tradicionales. Pero el consenso es dif铆cil de alcanzar cuando una de las partes est谩 fracturada hasta la m茅dula.
El sector opositor venezolano ofrece hoy un paisaje desolador. Lejos de la imagen de unidad que proyectaron durante las primarias de 2023, la realidad es que existen al menos tres oposiciones bien diferenciadas: la que coopera con el oficialismo (la llamada "oposici贸n construida por el chavismo"), la Plataforma Unitaria de partidos tradicionales con escaso arraigo popular, y el liderazgo ciudadano de Mar铆a Corina Machado, que tras ganar las primarias con m谩s del 90% de los votos, hoy se encuentra pol铆ticamente marginada y cuestionada incluso por la propia administraci贸n Trump, que ha llegado a afirmar que "no cuenta con el apoyo suficiente" .
Esta fragmentaci贸n no es casual. Responde a un trabajo sistem谩tico de desgaste por parte del oficialismo, que ha judicializado partidos, intervenido sus sedes y cooptado dirigencias durante a帽os . El resultado es un mapa pol铆tico donde la oposici贸n democr谩tica, esa que ocupa algunos espacios de poder ganados en elecciones, no logra articular un discurso com煤n. Mientras unos apuestan por una transici贸n negociada de manual, el radicalismo de extrema derecha que esperaba la "varita m谩gica" de Donald Trump se encuentra hoy con la cruda realidad de que el magnate neoyorquino negocia con quien tiene el poder de facto, no con quien tiene el poder simb贸lico.
Y en este punto, la pregunta que surge es inevitable:
¿Ser谩 posible en los pr贸ximos meses una alianza 煤nica de la oposici贸n?
La evidencia apunta a que no. No al menos en el corto plazo. Los sectores que creen que la transici贸n es "de hoy para ma帽ana" est谩n profundamente equivocados. Si forzaran una salida r谩pida, concurriendo divididos a un hipot茅tico proceso electoral, la derrota estar铆a asegurada. La lecci贸n deber铆an haberla aprendido despu茅s de 2015: la unidad les dio una victoria aplastante; la divisi贸n, el control absoluto del chavismo sobre el tablero pol铆tico.
El chavismo, por su parte, juega sus cartas con la paciencia del ajedrecista que sabe que el tiempo corre a su favor. Ha superado la adversidad de la AN de 2015, ha resistido sanciones, presi贸n internacional, y ahora incluso la captura de su l铆der. Delcy Rodr铆guez asume el reto en una posici贸n que, aunque inc贸moda por la tutela estadounidense, le permite proyectar una imagen de continuidad y estabilidad. Con Nicol谩s Maduro secuestrado, el oficialismo ha encontrado un nuevo relato: el del l铆der m谩rtir que sufre en manos del imperio, lo que refuerza los lazos emocionales con su base m谩s leal.
La transici贸n que algunos sectores opositores anhelan no ser谩 inmediata. La ley prev茅 un escenario de 90 d铆as prorrogables para la presidencia encargada, y tras ello, una convocatoria electoral que probablemente no se producir谩 hasta dentro de dos a帽os o al final del mandato constitucional de Maduro . En ese tiempo, la oposici贸n tiene una tarea tit谩nica por delante: recomponer su unidad, recuperar la confianza de una ciudadan铆a agotada y construir una alternativa cre铆ble. Por ahora, sin embargo, siguen siendo un coro de voces disonantes mientras Delcy Rodr铆guez gobierna con mayor铆a parlamentaria y con el control, aunque sea supervisado, de los recursos energ茅ticos.
El gran reto del chavismo no es ya mantener el poder pol铆tico, sino administrar las contradicciones de un poder que depende de su viejo enemigo ideol贸gico para sobrevivir. La Revoluci贸n Bolivariana que naci贸 antiimperialista hoy negocia su continuidad con el imperio. Y en esa paradoja, quiz谩, reside la clave de su permanencia.
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