LOS MANDINGAZOS 馃憛
LOS MANDINGAZOS 馃憛
Art铆culo de opini贸n
Original por W谩lter Altuve
Fecha: 07 de enero de 2025
Intervenci贸n por invitaci贸n: por qu茅 el caso Venezuela se extender谩 a lo largo de Am茅rica Latina
-Hasta el momento no se registra ning煤n familiar muerto de la pol铆tica Mar铆a Corina Machado en los bombardeos EEUU sobre caracas.
Todos est谩n a salvo en territorio estadounidense.
Una clase pol铆tica, formada y alentada desde centros ideol贸gicos de la derecha en los Estados Unidos, se ha especializado en un oficio ruin: infiltrar y asaltar la soberan铆a de sus propias naciones para entregarla. Cada vez que un pol铆tico levanta la mano pidiendo una intervenci贸n extranjera, su pa铆s pierde parte de su destino. Pierde el derecho a decidir por s铆 mismo. Renuncia a su historia.
Que figuras pol铆ticas soliciten a una potencia que bombarde茅 o intervenga militarmente en su propia tierra no es novedad en nuestra Am茅rica. Es, sin embargo, un grav铆simo error hist贸rico y una traici贸n conceptual. Buscar una soluci贸n armada externa para un conflicto pol铆tico interno es claudicar de la raz贸n, la diplomacia y la patria misma. Esta pr谩ctica, lejos de ser un recurso leg铆timo, se ha convertido en una herramienta de desestabilizaci贸n cuyas consecuencias siempre paga el pueblo.
Las diferencias pol铆ticas debemos tramitarlas entre nosotros, en el marco de nuestras instituciones y nuestra soberan铆a. Invocar la intervenci贸n de otros pa铆ses en asuntos internos no es una simple estrategia diplom谩tica; es, en esencia, un acto de deslealtad nacional. No existen verdades absolutas en este tema, pero s铆 existe una realidad tangible: ciertos sectores pol铆ticos han construido narrativas sin fundamento, se al铆an con actores similares en el exterior y tejen una red de presiones que tiene un 煤nico fin: someter la voluntad nacional a intereses for谩neos.
El caso venezolano es peculiar y aleccionador
En Venezuela, este fen贸meno se permiti贸, normaliz贸 y amplific贸 durante a帽os. Diferentes figuras de la oposici贸n solicitaron a diario, a trav茅s de medios de comunicaci贸n y foros internacionales, una intervenci贸n extranjera. Se aplaudi贸 y aval贸 la creaci贸n de mecanismos de presi贸n multilateral como el mal llamado "Grupo de Lima", cuyo objetivo confeso fue aislar y asfixiar al pa铆s mediante sanciones colectivas. Desde tribunas como la propia Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), pol铆ticos venezolanos llegaron a solicitar, directa o indirectamente, acciones militares contra su propia naci贸n.
Hoy, son muchos los nombres que han suscrito esta peligrosa agenda, liderados por la representante de la oligarqu铆a criolla y sectores de ultraderecha, Mar铆a Corina Machado. Su discurso ha logrado, ante ciertos ojos internacionales, presentar la injerencia como una opci贸n viable, erosionando un principio sagrado: el de la autodeterminaci贸n.
Un patr贸n que amenaza con expandirse
Lo verdaderamente preocupante trasciende las fronteras venezolanas. Este patr贸n de "intervenci贸n por invitaci贸n" constituye un precedente nefasto que puede replicarse en otros pa铆ses de la regi贸n. Cuando las 茅lites pol铆ticas internas legitiman y buscan la injerencia externa, no solo debilitan la soberan铆a de su pa铆s, sino que abren la puerta a conflictos prolongados, inestabilidad cr贸nica y una nueva era de dependencia. La historia es clara: las intervenciones for谩neas rara vez solucionan crisis internas; casi siempre las agravan, dejando secuelas de dolor, divisi贸n y subordinaci贸n.
Si no se frena esta tendencia, Am茅rica Latina podr铆a ver c贸mo se repite, en distintos escenarios, el mismo guion: gobiernos leg铆timos desestabilizados por la alianza entre 茅lites locales desleales y centros de poder global con agendas geopol铆ticas espec铆ficas. La defensa de la soberan铆a debe erigirse como un principio incuestionable, un valor supremo que trascienda las diferencias ideol贸gicas moment谩neas.
Invitar a potencias extranjeras a decidir sobre el destino de una naci贸n no es un simple error t谩ctico. Es la renuncia a la independencia por la que lucharon generaciones enteras. Es, en 煤ltima instancia, la traici贸n definitiva. El caso de Venezuela no es una excepci贸n; es la advertencia de lo que puede extenderse por toda la regi贸n si no se reconoce y condena este juego peligroso. La soberan铆a no se negocia. No se pone en manos ajenas. Se defiende.
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