CONTACTOS CERCANOS VS ACTOS MASIVOS
mandingazo 👅
¿Contacto cercano vs. actos masivos?**
A diferencia de épocas pasadas, cuando las campañas políticas movilizaban ríos de gente de manera espontánea, el panorama actual en Barinas —y en gran parte de Venezuela— es distinto. Este artículo no busca desacreditar a ninguna de las candidaturas en contienda, pero sí reflexionar sobre las transformaciones en la manera de hacer política. Habrá quienes discrepen o coincidan, pero el debate es necesario.
Más allá del discurso repetido
Evitaré caer en el lugar común de atribuirlo todo a las sanciones y el bloqueo. Si bien es innegable que la crisis económica limita cualquier iniciativa —incluyendo las campañas—, también es cierto que los actores políticos han tenido que reinventarse. Hoy, el éxito no depende de multitudes en las calles, sino de la capacidad de conectar con el ciudadano de manera directa y genuina.
Lo masivo vs. lo cercano:
un cambio de paradigma
Líderes de ambos bandos —chavismo y oposición— han migrado de los mitines multitudinarios a encuentros en barriadas, comunas y zonas rurales. Charlas íntimas, conversatorios modestos y actos en canchas deportivas sustituyen a las concentraciones que antes colmaban avenidas. Esto plantea una pregunta clave:
¿Eran más efectivos aquellos actos masivos, o esta nueva política de cercanía genera mayor confianza?
En mi opinión, el contacto directo entre el líder y el votante es más enriquecedor. Permite escuchar demandas concretas, construir empatía y, sobre todo, humanizar la política. Claro está, surgen nuevos desafíos:
¿cómo optimizar estos espacios reducidos?
¿Cómo garantizar que el mensaje trascienda más allá del círculo inmediato?
El costo de lo viejo y los beneficios de lo nuevo
Los actos masivos no solo son menos efectivos en términos de engagement, sino también insostenibles económicamente. Movilizaciones, logística, merchandising (gorras, franelas, pendones) representan gastos exorbitantes en un país con necesidades urgentes. Además, en lugar de generar conexión, suelen terminar en caos: empujones, molestias y un mensaje que se diluye entre la muchedumbre.
En contraste, los recursos destinados a reuniones cercanas podrían invertirse en soluciones puntuales para las comunidades visitadas: reparar una escuela, mejorar un ambulatorio o atender problemáticas locales. Eso no solo legitima al candidato, sino que deja una huella tangible.
Barinas: un termómetro de la nueva estrategia
Hasta ahora, el chavismo —liderado por Adán Chávez— parece llevar ventaja en esta modalidad. Su arraigo en el trabajo territorial le ha permitido afianzar esta fórmula. En cambio, la oposición, representada por Sergio Garrido, luce más dependiente de lo mediático y los actos tradicionales, un modelo que, en mi criterio, **está agotado**.
Las razones son múltiples: desgaste de las narrativas, falta de adaptación a los cambios sociales e incluso la pérdida de credibilidad en las plataformas tradicionales. Pero ese es un análisis para profundizar en otra oportunidad.
Conclusión:
La política como construcción colectiva**
La coyuntura ha obligado a innovar, pero quizás este giro hacia lo cercano sea justo lo que la política venezolana necesitaba. Menos espectáculo, más sustancia; menos promesas abstractas, más acciones concretas. Si esta tendencia se consolida, podríamos estar ante el inicio de una nueva cultura democrática —más humilde, pero también más humana
"mandingazo" 👅
ya no es llenar calles, sino conquistar corazones.
Por Walter Altuve
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