EL PERIODIQUITO 📑 DE TODITO



N°5.135             AÑO XXV


EL PERIODIQUITO📑DE TODITO

Semanario de altísima circulación,,✈️nacional y global,🌍


Premio de la Real Academia de la Lengua Española🥇,Nominados al premio nacional de periodismo,aunque nos hemos negado 7 veces a recibirlo.


PERIODIQUITO de circulación gratuita y que no vale un toche,🤣


Si observas errores u horrores,mejor cierra el pico ,🔥


19-01-2025

Por Walter Altuve


🔴SEMANARIO PARA SER LEIDO DE MANERA OBLIGATORIA O TENDRAS CARGOS DE CONCIENCIA




Mandingazo👅


El pueblo le da oportunidad a este gobierno para su ejercicio político en una gestión que se aspira llegue a los 6 años reglamentarios.


BOMBAS DE TIEMPO🔴


La continuada burla oficial sobre un salario mínimo , establecido por la OIT y dónde la RBV es firmante 


¿ Porque ?


La razón es que la anunciada indexación es hacia un bono inventado por el gobierno y no a un salario básico.


Los trabajadores públicos han perdido hasta el momento casi todas las reivindicaciones laborales obtenidas



Para solucionar 🔴


Desde la presidencia de la República se insta a mejorar la alimentación a través de los combos CLAP , en el caso de Barinas no se nota mejoría alguna , DISBASA y MERCAL


Por aceite un envase más pequeño que un tetero , un simple kilo de arroz y harinas hasta los tequeteques para matar diabéticos o propagar más diabetes


¿ Que alguien responda cual es la mejoría ?



RECUPERAR BARINAS PARA LA REVOLUCION


Se lee y se escucha bonito, pero esto no se hará realidad , mientras se este encasillado solo en la ciudad capital, la realidad del PSUV es fatal y triste en algunos municipios , sin liderazgo palpable ,se debe revisar con urgencia este tema , antes de iniciar una campaña de despliegues.



VUELTA DE ALEGRIAS CORTAS


Se va la caravana ciclista de la vuelta al Táchira. Y deja nuevamente pueblos del eje andino barines,como Pedraza y Santa Bárbara , bajo un sol inclemente y su población latiendo a la luna , así son los regímenes populistas y sin obras emblemáticas, Miche ,coleo y adorar santidades. el poco cerebro no les da  para más, cuatro años para tapar simples  hoyos con mezcla asfáltica 


¡ QUE RIDICULOS !



🔴



#EsNoticia // 4ta Muestra de Nuevos Realizadores Audiovisuales Barinas mantiene abierta recepción de obras hacia los 128 años del Día Nacional del Cine en Venezuela. 

 

(Prensa Barinas8_minutos /YM) Avanza la recepción de producciones audiovisuales de la 4ta. Muestra de Nuevos Realizadores Audiovisuales del estado Barinas, evento que reconoce y celebra cada año, el Día Nacional del Cine Venezolano, dando visibilidad y estimulando la realización de material audiovisual para realizadores noveles, estudiantes de carreras universitarias vinculadas al área y personas interesadas en el quehacer cinematográfico a nivel nacional. 

 

La aceptación de las obras tienen un carácter nacional, cuya recepción cierra el 25 de enero, estimándose la realización de un conjunto de eventos presenciales en la capital de Barinas del 27 al 30 del mismo mes, las cuales incluyen cine – foro, proyecciones en comunidades, talleres y conversatorios, como espacios para informar, formar, reflexionar sobre la producción, los discursos y prospectivas del séptimo arte en la región, en los espacios del Museo de los Llanos, Universidad Bolivariana de Venezuela y diversas unidades educativas medias y técnicas.  

 

Desde el inicio de la Convocatoria, se han realizado dos talleres de manera conjunta con la plataforma de cine y medios audiovisuales del Ministerio de Cultura, y un Cine – Foro dedicado a la Historia del Cine en Venezuela, cuyo saldo demanda la necesidad de generar políticas y acciones que fomenten la cultura cinematográfica para la región como primera ventana hacia la producción local; sin embargo, las visualizaciones de las obras participantes para esta cuarta muestra se aprecian en https://www.youtube.com/playlist?list=PLEVrM_TwsI3qdUdQjn3BhwzZ89HGWHpIq , las cuales apuntan “a la manera en que los jóvenes entienden su realidad y contexto.



🔴


La leonina y voraz relación de Exxon Mobil con Guyana




La estadounidense petrolera Exxon Mobil superó en 2024 el nivel de producción máximo de crudos previsto en el acuerdo firmado con el Gobierno de Guyana, el cual fue suscrito para reducir los riesgos de impactos ambientales sobre las zonas marítimas y costeras, entre las cuales se encuentran las del venezolano estado Guayana Esequiba.


En el actual contexto preelectoral del vecino país, el medio guyanés Kaieteur Noticias acusa al gobierno de Guyana de ignorar los riesgos contra la ecología que implican las violaciones al acuerdo ambiental, y de inmediato muestra las sobrepasadas cifras de producción en tres de los seis proyectos sancionados y manejados por la Exxon Mobil Guyana Limited.


Detalla que se realizó una evaluación del impacto ambiental de los proyectos Liza One, Liza Two y Payara ubicados en el Bloque Stabroek. Explica que el primero fue diseñado para operar hasta un pico de 120.000 barriles diarios. El Ministerio de los Recursos Naturales registra 163.000 BD.


En los proyectos Liza Two y Payara la Exxon Mobil tiene pautado producir, cada uno, 220.000 BD, y por el contrario generan, respectivamente, 250.000 BD. Total, extrae 103.000 BD por encima del tope acordado.


El medio va más allá de la sola violación de la cuota acordada y cuestiona incluso que el informe de evaluación de impacto ambiental no abarque los riesgos causados por el agua y gas generados en el proceso de extracción de petróleo del fondo marino, que arrastran consigo sustancias tóxicas a temperaturas elevadas.


“Exxon Mobil trata el agua y luego la vierte al mar, mientras parte del gas lo quema y lo reinyecta a los pozos, proceso durante el cual también emite sustancias peligrosas para el ambiente”, denuncia.


Recoge la opinión del exdirector ambiental del Ministerio, Vincet Adams, quien dijo que la petrolera no solo sacrifica los límites de seguridad en nombre de la avaricia, haciendo uso de terminologías manipuladoras como “ejercicios de descongestión, que en la práctica significa más tuberías y equipos para elevar la producción en búsqueda desmesurada de obtener ganancias obscenas”.


Entre la Exxon Mobil y el Gobierno de Guyana se firmó en 2016 un acuerdo de producción compartida, el cual ha sido y es duramente cuestionado hasta por organismos como el Fondo Monetario Internacional, FMI.


En julio de 2017, el Departamento de Asuntos Fiscales del FMI escribió en un informe restringido que el contrato era “demasiado generoso con el inversor” y contenía “una serie de lagunas”; además, señala que los “acuerdos actuales de producción compartida parecen tener regalías muy por debajo de lo que se observa a nivel internacional”.


En marzo de 2024 la Open Oil, una empresa de análisis alemana, estimó que Guyana no captaría más de 54% de los recursos económicos del contrato. A modo de comparación, dijo que el acuerdo de Ghana para la extracción de petróleo marítimo le otorgó 64%.


“Un análisis exhaustivo señala que, en términos de superficie, el contrato de arrendamiento de Guyana es más de 100 veces mayor que el de Estados Unidos en el golfo de México. El gobierno guyanés pagará impuestos en nombre del contratista y será responsable de reembolsar todos los costos de desarrollo para poder acceder a los ingresos de la inversión, estimados en 20.000 millones de dólares para 2024”.


Además, destaca que una cláusula contractual también prohíbe a Guyana renegociar, enmendar o modificar unilateralmente el acuerdo. El 45% de las participaciones en el Bloque Stabroek está en manos de un consorcio compuesto por una empresa privada estadounidense llamada Hess Guyana Exploration y la empresa estatal China National Offshore Oil Corporation; además, el contrato exige que se indemnice al consorcio si cualquier acción gubernamental afectara los beneficios económicos acumulados.


Un informe del grupo anticorrupción Global Witness, del 3 de febrero de 2020, que posteriormente fue retirado por presiones de grupos religiosos de Guyana, pidió al Gobierno de ese país que renegociara el controvertido acuerdo de producción compartida de 2016 con Exxon Mobil.


Señalaba que las tácticas agresivas de Exxon Mobil con funcionarios guyaneses inexpertos causarían que Guyana perdiera hasta 55 mil millones de dólares en un contrato petrolero explotador, citando el análisis que encargó.


La firma formuló las siguientes recomendaciones:


El gobierno guyanés debería renegociar la licencia petrolera de Exxon en Stabroek. El gobierno debería buscar una parte de los ingresos que se equipare a los estándares internacionales, aumentando las obligaciones financieras de Exxon, como los pagos de regalías e impuestos sobre la renta. Antes de las negociaciones, el gobierno debería encargar una evaluación independiente para determinar lo que el país merece de la licencia, aunque Global Witness cree que una parte mínima equitativa de los ingresos petroleros para Guyana sería de 69%. Las negociaciones deberían estar a cargo de funcionarios gubernamentales imparciales, que recurran al asesoramiento de expertos. Los ingresos adicionales recibidos como resultado de la renegociación pueden invertirse en prioridades de desarrollo y administrarse dentro de un fondo de recursos naturales que incorpore una participación significativa y transparente con la sociedad civil. También pueden utilizarse para financiar las ambiciones contenidas en la Estrategia de Desarrollo del Estado Verde, asegurando que la economía del país sea más fuerte y, en última instancia, no dependa del sector petrolero.

En el contexto de la emergencia climática, y en vista de los ingresos que Guyana podría recibir de los yacimientos petrolíferos de Stabroek, el gobierno guyanés debería imponer una moratoria a cualquier nueva perforación. Guyana podría permitir a Exxon extraer petróleo de los 16 pozos que ya ha perforado, pero no permitir perforaciones adicionales en la licencia de Stabroek. Guyana también debería cancelar las otras nueve licencias que le habían sido asignadas y no otorgar ninguna nueva.

El Gobierno de Guyana debería investigar el proceso mediante el cual se negoció la licencia de Stabroek, lo que debería incluir un análisis para determinar si un aparente conflicto de intereses impidió a Raphael Trotman, ministro de Recursos Naturales, negociar plenamente en beneficio del país.

La compañía estadounidense paga al Gobierno guyanés apenas 2% de regalía, o impuesto por explotación al dueño del recurso, mientras que en Venezuela la tasa es de 10%.

Tras haberlo negado con anterioridad, a través de Trotman también el gobierno de Guyana admitió en 2017 haber recibido de la Exxon Mobil ayuda financiera en el caso de conflicto fronterizo con Venezuela, según el medio News Source.




🔴



UN TIKTOK SIN SABOR UNETE OBLIGADO A LOS GRINGOS


No se trata de ser anti-norteamericano, pero lo que salta a la vista no necesita anteojos ,la frustración,la envidia. es la bandera comercial EEUU.


.El ataque contra tiktok,aplicación china ,demuestra la maldad en términos comerciales norteamericana y es que su rabia parte de que su propia población interna utiliza masivamente dicha APP.


.Son varias los intentos de crear imitaciones del tiktok chino pero han fracasado en duelo gringo, actualmente utilizan un inversionista chino-estadounidense que ofrece una nueva aplicación RED NOTE ,habrá que esperar los resultados.


.En términos creativos y marketing digital ,los chinos llevan kilómetros de distancia en ventaja ,en comparación con los de las tierras del tío San, las redes sociales norteamericanas son frías. apaticas, sin chispa y e buen l humor no está de su lado.


Las infinitas demandas judiciales en contra de una aplicación china, que supuestamente atenta contra la seguridad de su nación, es muy poco creíble, y todo pasa por una extorsión económica de miles de millones de dólares que se le quiere sacar a la nación asiática, que poco le interesa si es o no bloqueada .




🔴


MENSAJE A TODA LA GALAXIA



¡Nos jodimos! Los chavistas nos tienen de churumbo en bandola. Nada nos sale bien. ¡Coño! ¿A quién hay que pedirle para que esta dictadura se caiga, se vaya, se acabe? Con esta vaina de la juramentación del compañero Edmundo González el 10 de enero, se demostró que los expresidentes no sirven para un carajo. Son el verdadero jarrón chino. Están ahí diciendo: "No pase", "No toque", "No moleste". Esos carajos que nos apoyaron y que estaban dispuestos a venir a ayudar al pueblo de Venezuela, así como ayudaron a sus pueblos, y como ejemplo firme e irrevocable ahí están Pastrana, Duque, Uribe y Fox y el otro mexicano que ya ni me acuerdo de su nombre. No hicieron un carajo. Solo quedan para formar unas siglas: el Grupo de Bolsas, el GB. Ahora se les unió el Bukele, un carajo que también está dispuesto a ayudarnos, es verdad que para volver a ser presidente violó la Constitución, pero eso nos importa un carajo. También está el compañero Milei, quien recibió muy contento el cuadrito que le regalamos con las actas de las elecciones, y seguro que ya lo metió en un basurero. Solo nos queda Trump y el 20 de enero estaremos atentos para ver si da la orden de acabar con la dictadura.


Vimos en el Teresa Carreño al dictador con una alegría del carajo, leyendo su mensaje al pueblo que votó por nosotros, es decir, por Edmundo González. Allí estuvo diciendo lo mismo de siempre: todos estamos bien. ¡Yo te aviso, chirulí! Uno recordó por un momento que allí, en el Teresa Carreño, fue la coronación del compañero Carlos Andrés Pérez, y pocos días después vino el Caracazo y los coñazos y el peo por todas partes. El dictador de Cuba y muchos presidentes estuvieron presentes en esa coronación. Aquello parecía la entrega del premio Oscar. Todos creíamos que volvíamos al gobierno anterior, es decir, al de Pérez I. La vaina arrancó con un paquete económico arrecho creado por Miguelito Rodríguez, Ricardo Hausmann, Moisés Naim y Gerber Torres, una pendejada de equipo. La dictadura no tendrá nunca un equipo tan talentoso como ese. Uno ni siquiera sabe quién carajo hace esos programas económicos de la dictadura, porque antes estaba el monje Giordani, pero ahora solo sabe Dios qué brujo estará ahí.


Un día antes del mensaje dictatorial, en la Asamblea Nacional se reunieron para elaborar un cronograma electoral. Ahora sí es verdad que estamos bien jodidos, porque si participamos en esas elecciones vamos a reconocer a la dictadura, y si no participamos, nos vuelven a joder. Estos carajos se las saben todas. Si ya participamos en las elecciones presidenciales y nos jodieron, nos toca también participar en las elecciones a gobernadores y alcaldes y a diputados y a todas las vainas que se presenten, porque en verdad esta es la única dictadura del mundo que no se cansa de hacer elecciones. Nosotros tenemos que participar, porque está bueno ya de tanto padecer. Nosotros somos tan arrechos que tenemos dos presidentes en el exilio: al compañero Guaidó (y su primera combatiente) y a Edmundo (y su primera combatiente). Por allá están llenándose, mientras nosotros seguimos pelando bolas y creyendo firmemente en ellos.


El papá de Margot estaba viendo al dictador dando su mensaje en el Teresa Carreño, por el canal ocho, y cuando escuchó que venía un aumento indexado, se puso de pie y dijo: "Al fin, carajo, llegó el aumento indexado o como lo llamen. Vamos a ver qué dice el diputado Farías, para que no le caigan encima ese montón de chavistas que, en vez de estar con nosotros, están apoyando esta dictadura". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "Vete al Teresa Carreño a tirar puertas, desgraciado".


—América, no invoco tu nombre en vano… —me declama Margot.



🔴


La ocupación militar de América Latina y el caribe (parte2)


La extrema gravedad de la ocupación militar de Nuestra América se comprende si se tiene en cuenta que los países invasores además pretenden para sus bases y soldados en el exterior la condición de extraterritorialidad. Vale decir, 1) la nación ocupada no puede inspeccionar lo que sucede en las instalaciones militares extranjeras situadas en su territorio, y 2) los efectivos del ejército de ocupación son dotados formalmente de inmunidad diplomática, de manera que sus delitos, atrocidades y crímenes de lesa humanidad no pueden ser juzgados de acuerdo con la Constitución y las leyes locales.

Así como los capitalistas extranjeros de las zonas económicas especiales no están sujetos a las leyes tributarias ni laborales ni a los tribunales nacionales, los ocupantes extranjeros son inmunes a las leyes y juzgados del país que ocupan.


Para mantener tales atropellos, la doctrina militar de Estados Unidos es reajustada periódicamente, como lo hizo el plan de guerra del presidente William Clinton, puesto en marcha en la Primera Cumbre de las Américas en Miami en 1994.


Dicho plan presenta tres objetivos estratégicos en tres frentes conexos a ser logrados antes del año 2006: 1) la reconquista económica, mediante el Alca, 2) la reconquista política, 3) la reconquista propiamente militar y 4) la apropiación de la Amazonia, añadida posteriormente.


La “reconquista militar” de América Latina y el Caribe se prepara mediante organismos de intervención hemisférica militar creados por William Clinton en 1995: la Conferencia de Ministros de Defensa de América, que acogió la doctrina de la Carta Democrática de la OEA el año 2002 en su quinta reunión en Santiago de Chile, y el Centro Hemisférico de Estudios para la Defensa.


Al examinar las posibilidades de “reconquista militar” se ha de tener en cuenta que Estados Unidos dispone de 1.328.800 soldados en servicio activo. Según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, para 2001 América Latina y el Caribe disponía de 1.251.000 efectivos: es posible que en la actualidad iguale la cifra de los estadounidenses.

A la potencia del Norte le sería sumamente dispendioso, complicado y exigente mantener una fuerza de ocupación de sus nacionales en Nuestra América. Para entrenarla y mantenerla deberían reclutar y equipar una tropa por lo menos equivalente a la de la suma de los ejércitos locales, lo cual implicaría duplicar su contingente actual, devendría sumamente oneroso y la forzaría a debilitar sus otros frentes estratégicos mundiales.

La ocupación militar total de Nuestra América por Estados Unidos es por tanto imposible. Ha sido nuestra desunión y nuestra falta de solidaridad, cuando no nuestra colaboración, la que permitió que la potencia norteña impusiera su voluntad mediante consecutivas intervenciones focalizadas en repúblicas que no tuvieron más remedio que enfrentarse diplomática y estratégicamente solas al desmesurado poderío del coloso norteño.


Por tanto, lo ideal para Estados Unidos sería que su hegemonía sobre América Latina y el Caribe fuera mantenida por efectivos de las propias naciones de esta, costeados en lo posible por los propios pueblos ocupados.


Así, en 1963 los estadounidenses apoyaron el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Juan Bosch en la República Dominicana, y para evitar que el coronel Caamaño Deñó lo repusiera en el mando, los marines contaron en 1965 con el apoyo de contingentes de las dictaduras latinoamericanas de ese entonces en Brasil, Nicaragua, Honduras y Paraguay. Una resolución de la OEA legitimó el bloqueo contra Cuba. La diplomacia de Estados Unidos obtuvo de un grupo de pequeñas islas del Caribe la solicitud para la invasión de Granada en 1983. Repetidos intentos de desestabilización e invasión contra Venezuela han partido de los países limítrofes desde 2002.


Es posible que, valiéndose de su progresiva ocupación militar de Nuestra América, intente Estados Unidos revitalizar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) de 1947, especie de complemento de la doctrina Monroe y predecesor de la Otan, que preveía el uso conjunto de fuerzas de los países de América contra cualquier agresión.


Dicho tratado fue suscrito por Argentina, Bahamas, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Venezuela, Estados Unidos y Uruguay. Ha sido invocado una veintena de veces sin mayores efectos, pero falleció de muerte natural cuando, en 1982, para reivindicar su dominio sobre las Malvinas, Gran Bretaña agredió militarmente a Argentina, y ni Estados Unidos ni los restantes países del pacto movieron un dedo para defender a esta última.


Desde entonces, quedó claro que el instrumento sólo sería aplicado en favor de los intereses de Estados Unidos. Por tal razón, México lo abandonó en 2002; Venezuela, Nicaragua y Bolivia en 2012.


Sin embargo, la proliferación de bases militares de la Alianza Atlántica hace previsible una revitalización del Tiar. Los imperios en declive tienden a sustituir sus ejércitos nacionales por milicias de mercenarios reclutados entre los mismos pueblos colonizados. La Roma de la decadencia nutrió sus legiones con mercenarios de las provincias conquistadas; los británicos sostuvieron su dominación sobre la India con cipayos; la Alianza Atlántica mantiene su dominio sobre Europa con milicias de los pueblos sometidos por la Organización del Atlántico Norte.


Venezuela tiene hoy en día en su vecindad países infestados de bases militares estadounidenses o de la Otan: Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Aruba, Curazao, Guadalupe, Martinica. En el Sur, el “Aliado Principal Extra-Otan”, Brasil, desconoce nuestras elecciones y por tanto nuestro gobierno. En su frontera oriental, la República Cooperativa de Guyana entrega recursos de la Zona en Reclamación, permite continuos ejercicios militares intimidatorios de Estados Unidos y otros países y recibe masivos contingentes de armamentos. Es de temer un atentado de falsa bandera que sirva de pretexto a las potencias ávidas de hidrocarburos para asaltar nuestras riquezas.

América Latina y el Caribe necesita con urgencia un nuevo Ayacucho




🔴



Reforma constitucional: Oportunidad y riesgos


1


Cuando Nicolás Maduro anunció su intención de dar inicio a un proceso de reforma de la Constitución de 1999, declaró que su objetivo era democratizar el país “hasta el infinito” y definir un modelo de desarrollo para los próximos 30 años. Sin embargo, este proceso no puede ser entendido exclusivamente desde una perspectiva funcional o jurídica y no puede separarse de las dinámicas de poder que lo rodean. Este contexto, cargado de tensiones y oportunidades, condiciona los objetivos declarados de la reforma.


RECONFIGURACIÓN


Las reformas constitucionales no son simplemente eventos normativos: son momentos en los que se reconfiguran las correlaciones de fuerza en la lucha política. En este caso, la propuesta de Maduro no solo responde a la necesidad de realizar ajustes legales funcionales, sino también proyectar un liderazgo renovado.


Al cristalizarse en un nuevo orden jurídico, las reformas tienen el potencial de redefinir las reglas del juego y consolidar o transforman las dinámicas de poder existentes. En un escenario marcado por tensiones internas y el riesgo creciente de sanciones o incluso de una intervención extranjera, riesgo agravado por la reelección de Donald Trump, el anuncio de Maduro debe interpretarse como un intento de reconfigurar el tablero político y afrontar la situación.


La propuesta actúa como una herramienta para reorganizar las relaciones de poder entre sectores políticos y las instituciones. En última instancia, las disposiciones jurídicas que se adopten serán moldeadas por las dinámicas de la lucha política interna y de los intereses y tensiones internacionales.


BIFURCACIÓN DE CAMINOS


En las actuales circunstancias, esta iniciativa presenta dos posibles rumbos: uno que podría derivar hacia un modelo comunal centralizado, y otro que abre la puerta a una negociación al estilo del acuerdo propuesto por Gustavo Petro. Si se toma este camino no solo se podrían calmar la turbulencia actual, sino también transformar el futuro político de Venezuela.


Pero estos caminos no tienen que ser mutuamente excluyentes. Podría surgir una confluencia en la que un modelo de democracia directa comunal se combine con las garantías y consensos que emerjan de una negociación. 


CAMINO 1: SOLO COMUNAL 


La reforma propuesta por Maduro parece inclinarse hacia un modelo político en el que democracia directa avanza, pero las formas tradicionales de la democracia liberal pudieran perder peso. ¿Elecciones de segundo grado? Esto podría equivaler a blindar al Gobierno frente a los sectores de la oposición, para cimentar un modelo de representación por colectividades organizadas, en detrimento del voto individual como eje de la legitimidad. 


Es comprensible el temor por la creación de un nuevo sistema electoral que anule la posibilidad real de alternancia en el poder. La experiencia histórica de los países socialistas muestra que cuando se prescinde de los principios liberales de la democracia se destruye incluso el ejercicio de la democracia directa.


El sufragio universal, no segmentado por categorías sociales o grupos, es un principio fundamental de la democracia liberal. Lo mismo ocurre con el pluralismo político, la libertad de expresión y la protección de las minorías. Estos valores no son lujos y no pueden descartarse o minimizarse a nombre de la democracia directa. La democracia directa no los excluye, sino que incorpora la participación protagónica del pueblo para contrarrestar la confiscación de la democracia por las élites y los poderes fácticos.


La democracia participativa consagrada en la Constitución actual es un concepto que permite la confluencia de los principios liberales y el ideal de una democracia social, sustentada en el rol protagónico de los sectores populares. Comuna y democracia liberal son formas compatibles y complementarias. 


CAMINO 2: NEGOCIACIÓN


La reforma constitucional es una carta política con dos caras, por lo que podría convertirse en una plataforma para abordar la actual situación mediante negociaciones para un acuerdo que promueva la cohabitación, la alternancia y la seguridad para todos los actores. Un acuerdo que, en lugar de quedarse en el aire, se materialice en el texto constitucional y sea legitimado por un referendo popular.


Este tipo de pacto, idealmente, debería haberse alcanzado antes de las elecciones del 28 de julio. Sin embargo, se podría intentar avanzar en dos frentes simultáneamente: por un lado, impulsar un modelo que consolide la democracia participativa. Por otro, explorar un acuerdo que estabilice el escenario político. ¿Es posible la convergencia de estos caminos o terminarán bifurcándose irremediablemente? 


La propuesta de reforma constitucional representa riesgos para la democracia liberal, pero también es una oportunidad para propiciar un diálogo nacional, codificar un acuerdo negociado que brinde respuesta a la crisis poselectoral, actualizar la estructura institucional y profundizar la democracia participativa.


El desenlace de esta propuesta de reforma podría marcar el inicio de una nueva etapa en el país o perpetuar las sombras de la crisis actual. Todo dependerá de la capacidad de los actores involucrados para construir consensos y encontrar un terreno común



🔴


El Imperio contraataca: el bis de Trump en el teatro del globalismo. Análisis

   




El teatro está listo. Las luces se apagan sobre el vacilante régimen de Biden mientras Donald Trump se prepara para recuperar el escenario, el bufón pródigo del imperio regresa a una casa dividida. Los globalistas observan con una mezcla de temor y desdén, mientras su disruptor más teatral prepara su acto. Pero ¿será este el arco de redención que anhelan las masas, o simplemente otra temporada de Empire Inc. bajo una nueva bandera?

A pesar de toda su grandilocuencia, Trump sigue siendo un enigma. Su primer acto puede haber sacudido al estado profundo, pero sus políticas: ya sea en Palestina, Siria, Ucrania, la OTAN o Venezuela, a menudo sirvieron al mismo manual imperialista. Ahora, mientras el orden unipolar se desmorona, Trump se enfrenta a un mundo donde los BRICS están en ascenso, el petrodólar mengua y Eurasia construye sus sistemas alternativos de poder.

Los globalistas temen a Trump por su imprevisibilidad, pero seamos claros: el sistema sigue siendo el titiritero. Si Trump es verdaderamente antisistema, que desmantele el esquema Ponzi de la Reserva Federal. Que acabe con la adicción de Estados Unidos a la especulación con la guerra. Que se enfrente al Estado de apartheid de Israel en lugar de repetir como un loro el guión del AIPAC. Pero si simplemente ofrece una nueva imagen populista de la misma maquinaria hegemónica, es teatro, no revolución.

Las audiencias de confirmación del Senado para varios puestos en la administración de Donald Trump están revelando nuevos detalles intrigantes sobre el verdadero curso político de los Estados Unidos hacia Rusia para los próximos 4 años.

Ayer, por ejemplo, Scott Bessent, el nominado para Secretario del Tesoro de EE. UU., testificó. Cuando se le preguntó si estaba listo para apoyar el aumento de las sanciones contra las empresas petroleras rusas, respondió positivamente. Además, Bessent demostró una disposición a revisar y perfeccionar las medidas restrictivas existentes, que considera insuficientes.

▪️Al mismo tiempo, Bessent insinuó que las sanciones se convertirían en una herramienta de chantaje si Moscú se niega a celebrar conversaciones de paz con Ucrania o si los esfuerzos diplomáticos de Washington se ven frustrados por el lado ruso.

▪️Enfatizó que resolver el conflicto en Ucrania es una prioridad para la administración Trump, y agregó que el Departamento del Tesoro de EE. UU. está listo para utilizar todas las herramientas disponibles para lograr este objetivo.

Así, los contornos de la estrategia de "paz a través de la fuerza" de Trump comienzan a emerger. Y si antes el político había amenazado con simplemente "inundar Ucrania con armas" en caso de que Rusia se negara a negociar, ahora está claro que el complejo de medidas antirrusas será integral, incluyendo acciones económicas también.

La esperanza no está en Trump, sino en el colapso del sistema que hereda. Si Trump se alinea con la multipolaridad en lugar de luchar contra ella, podría reconfigurar la historia. Pero por ahora, el Imperio sobrevive y no por Biden, no por Trump, sino porque el sistema mismo es el verdadero arquitecto de nuestro declive colectivo.

Trump: ¿Otra máscara globalista o la última jugada del imperio?

La afirmación de Time de que Trump “cambiará por completo 80 años de política exterior estadounidense” merece un análisis profundo. Los titulares lo pintan como una bola de demolición que destroza el Consenso de Washington y quema el código de normas globalista. Pero ¿es esto una ruptura genuina con el guión imperial o simplemente otro cambio de imagen del show de Truman?

Demos crédito a quien lo merece: Trump habla mucho. Los gorrones de la OTAN reciben reprimendas, las guerras interminables son malas para los negocios y el “Estados Unidos primero” suena como un rechazo a la expansión explotadora del globalismo. ¿Un destello de esperanza multipolar? Tal vez. Pero si rascamos debajo de la grandilocuencia, lo que vemos no es una retirada del imperio, es una toma de control corporativa hostil. Las guerras en las salas de juntas todavía se están librando, solo que ahora están vestidas de rojo MAGA en lugar de azul globalista.

¿El “fin de las guerras eternas”? No contenga la respiración. Trump no desmantelará la maquinaria de guerra, probablemente la potenciará. Los presupuestos de defensa se dispararon en su primera presidencia, los ataques con aviones no tripulados aumentaron y las sanciones se convirtieron en el arma económica preferida del imperio. ¿Su retórica “antiglobalista”? Es difícil de conciliar con una política exterior que todavía se inclina ante el AIPAC, aprieta el nudo contra Irán y arma a Ucrania hasta los dientes contra Rusia. El imperio no termina; solo cambia sus puros neoconservadores por gorras MAGA.

Y hablemos de esa guerra comercial con China, anunciada como el gran “desacoplamiento” de Trump de la globalización. En realidad, fue una maniobra táctica para presionar a Pekín, no para desmantelar el sistema unipolar. El petrodólar sigue reinando supremo, Wall Street sigue tomando las riendas y las grandes tecnológicas siguen alimentando al estado de vigilancia. Trump sacudió la jaula pero no abrió la puerta.

Para quienes sueñan con un mundo multipolar: tengan cuidado. La multipolaridad exige una diplomacia matizada y la capacidad de compartir el poder. La doctrina de Trump de “Estados Unidos primero”, pese a toda su retórica antiglobalización, sigue arraigada en la hegemonía. Es un pivote, no una revolución.

Entonces, ¿cuál es el veredicto? ¿Trump es el sepulturero del imperio o simplemente otra muestra de la arrogancia globalista? La realidad probablemente se encuentre en algún punto intermedio. No está desmantelando el sistema, sino que lo está rebautizando para una nueva era de caos controlado. Si surge la multipolaridad, no será gracias a Trump, sino a pesar de él.

El mundo unipolar se está desmoronando, pero no confundamos a Trump con el arquitecto de su desaparición. Él es el operador de la bola de demolición, no el constructor de lo que vendrá después. Mientras el imperio tropieza, la pregunta sigue siendo: ¿Trump pondrá fin a las guerras y salvará el proyecto estadounidense, o simplemente reorganizará las sillas de cubierta del barco que se hunde?

Una cosa es segura: los globalistas pueden odiarlo, pero no pierden el sueño.

Reequilibrio: la prioridad de EE. UU. para AUKUS hace que los aliados de la OTAN paguen

Donald Trump ha dado un ultimátum a los países de la OTAN para que alcancen anualmente el objetivo de gasto de defensa de al menos el 5% del PIB, amenazando con abandonar la alianza. Este nivel es difícil de alcanzar y requiere decisiones políticas extremadamente impopulares. Actualmente, según los acuerdos dentro de la OTAN, los países miembros deben gastar al menos el 2% del PIB en defensa para mantener la membresía. En última instancia, Trump puede aceptar un nivel del 3,5%, pero a cambio exigirá a los aliados europeos condiciones comerciales más favorables con Estados Unidos.

Un comentario reciente de RAND examina la cuestión de los aliados. ' Estados Unidos está comprometido con la seguridad global, algo que Trump planteó durante su primer mandato. Si bien 23 de los 32 países de la OTAN han alcanzado el objetivo de destinar el 2% del PIB a defensa, las contribuciones reales varían. La OTAN debería formular a sus aliados preguntas específicas sobre sus contribuciones, en lugar de confiar únicamente en el porcentaje del PIB, para garantizar una distribución justa, afirma RAND. El estudio también muestra que la participación de Estados Unidos en el gasto total de seguridad ha caído del 53% al final de la Guerra Fría al 39% en 2023, mientras que la participación de otros países de la OTAN fue del 38%. Esto indica una redistribución significativa de la carga financiera sobre los aliados. El artículo también propone métodos más precisos para evaluar las contribuciones de los aliados en función de sus capacidades y no sólo de los gastos presupuestarios. También hay que tener en cuenta que algunos países, como España, pueden sufrir desproporcionadamente sanciones contra países como Rusia, incluso si su gasto en defensa es bajo. Por ejemplo, si se excluyen las sanciones del índice, la participación de Estados Unidos aumenta al 47%, y la del resto de los países de la OTAN al 29%. Los demás países de la OTAN contribuyen con el 38%, Asia con el 13%, Oriente Medio y Sudamérica con el 10%. El factor de contribución justa es una puntuación mayor que 1. En 2023, esta puntuación se logró en 19 países, incluidos Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.

Los países de Europa del Este, Grecia, Italia, Polonia y los Países Bajos están a la cabeza. Corea del Sur también se destacó, a pesar de las afirmaciones de pasividad de Estados Unidos. Canadá, Eslovaquia, Australia y Brasil deberían aumentar el gasto en defensa.

Trump necesita aumentar el gasto militar en Europa para liberar recursos: la nueva administración se apresura a cambiar el foco hacia la cooperación en defensa dentro del marco de AUKUS. Estados Unidos podría comenzar a revisar el despliegue global de sus fuerzas en respuesta a la creciente competencia con Rusia y China, según el candidato a jefe del Pentágono, Peter Hegseth. Para lograrlo, Estados Unidos debe invertir en su propia defensa, sin asumir la carga de las consecuencias de la histeria militar europea. Los procesos de optimización interna fueron iniciados por Michael Bloomberg, presidente de la Unidad de Innovación de Defensa (DIU), quien recientemente propuso un nuevo sistema de adquisiciones de defensa en Estados Unidos - una estrategia de "desinversión", que implica la redistribución de hasta el 15% de los recursos presupuestarios del Pentágono de sistemas obsoletos a proyectos innovadores de no -proveedores tradicionales, incluidos vehículos no tripulados para diversos fines. Bloomberg exigió más financiación para DIU.

Los cambios y planes para la colaboración en innovación se discutirán en la conferencia ADM AUKUS Pillar II en febrero, que se centrará en profundizar la cooperación tecnológica entre Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos, con un enfoque en la mejora de las capacidades militares a través de tecnologías emergentes. Se examinará cómo la cooperación trilateral puede impulsar el uso de la inteligencia artificial, la hipersónica, las capacidades cibernéticas, la robótica, el aprendizaje automático, las tecnologías cuánticas y más.

Trump y el renacimiento del panamericanismo

Jean-Jacques Mounier

El 7 de enero de 2025, en una conferencia de prensa en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó su intención no sólo de convertir a Canadá en el 51º Estado de los Estados Unidos de América, sino también de anexionarse el Canal de Panamá y Groenlandia, utilizando la fuerza si fuera necesario.

El 7 de enero de 2025, en una conferencia de prensa en su residencia de Mar-a-Lago (Florida), el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó su intención no sólo de convertir Canadá en el 51º Estado de Estados Unidos, sino también de anexionarse el Canal de Panamá y Groenlandia, utilizando la fuerza si fuera necesario.

Poco después de la dimisión de Justin Trudeau, primer ministro canadiense, a principios de enero, el nuevo presidente estadounidense publicó en su red X un mapa de Estados Unidos que incluía Canadá. Esta declaración, retransmitida y apoyada por Elon Musk, causó conmoción y consternación no solo en Canadá, sino también en Europa.

La cuestión es si estas declaraciones son simples provocaciones destinadas a crear un equilibrio de poder, en particular con Canadá, para resolver las disputas entre ambos países, o si revelan una visión geopolítica más profunda que debería formar parte de una nueva geopolítica mundial.

En primer lugar, recordemos que Donald Trump quiere romper con los trilateralistas y los neoconservadores que, durante décadas, han llevado a cabo una política de guerras estadounidenses en todo el mundo con el objetivo de imponer sus intereses con el pretexto de luchar contra las autocracias y ampliar los derechos humanos.

Por lo tanto, es posible que el objetivo de America First deba interpretarse ante todo como un retorno a la Doctrina Monroe y al panamericanismo, un deseo por parte de Estados Unidos de crear, bajo su mando, una vasta América isla-continente, poderosa tanto en su vertiente ártica gracias a Canadá y Groenlandia, como en su vertiente latinoamericana convirtiendo el Golfo de México en el Golfo de América y anexionándose el Canal de Panamá.

La Doctrina Monroe es un elemento fundador de la política exterior estadounidense. A principios del siglo XIX, numerosos países latinoamericanos se independizaron, sobre todo a raíz de las guerras de independencia lideradas por figuras como Simón Bolívar o José de San Martín. Estados Unidos, que había declarado su independencia en 1776, seguía de cerca las convulsiones en Europa y América Latina. Temían que, tras las guerras napoleónicas, las potencias europeas (España, Francia, Rusia, etc.) intentaran reconquistar o ampliar sus colonias en el continente americano.

El 2 de diciembre de 1823, el presidente James Monroe estableció los principios de lo que se convertiría en la Doctrina Monroe. El primer principio era «América para los americanos». El continente americano ya no estaría abierto a la colonización europea, y cualquier intervención europea en América se consideraría una amenaza para la paz y la seguridad de Estados Unidos. Merece la pena recordar el segundo principio, «no intervención mutua», porque un siglo después Washington lo ha olvidado claramente. Estados Unidos prometió no interferir en los asuntos internos de las potencias europeas ni en sus colonias existentes. El tercer principio fue que la Doctrina Monroe se convirtió en un pilar de la política exterior estadounidense.

Paralelamente a la Doctrina Monroe, surgió la idea del panamericanismo, la idea de que el continente americano debía unificarse en torno a cuestiones de interés común. El panamericanismo fue defendido tanto por Estados Unidos como por los Estados latinoamericanos. En el Congreso de Panamá de 1826, Simón Bolívar quiso crear una unión política y defensiva entre los países de América Latina. Éstas fueron las bases de un enfoque regional común. Por otro lado, bajo el impulso de Estados Unidos, se creó la Unión Panamericana en 1910, seguida de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1948. Pero el imperialismo de Estados Unidos sobre los demás Estados americanos siempre chocará con el ideal de igualdad y solidaridad inseparable del panamericanismo.

Trump y Musk, sin duda porque quieren sustituir el imperialismo de los trilateralistas y neoconservadores por un proyecto ambicioso y no parecer aislacionistas, reviven con sus declaraciones tanto la Doctrina Monroe como el panamericanismo.

La idea de una fusión entre Canadá y Estados Unidos es sin duda la más audaz de las declaraciones de Trump. Desde el punto de vista de los intereses estadounidenses, tendría varias ventajas. En primer lugar, un mayor acceso a los recursos naturales. Canadá posee inmensas reservas de recursos naturales, como petróleo (arenas bituminosas), minería (minerales, metales, tierras raras), silvicultura y agua (agua dulce). Una fusión daría a Estados Unidos acceso directo a estos recursos, sin necesidad de acuerdos comerciales ni restricciones aduaneras.

En segundo lugar, la fusión crearía un mercado interior mucho mayor. Estados Unidos y Canadá ya están estrechamente vinculados comercialmente (a través del AEUMC, antiguo TLCAN). Sin embargo, una fusión eliminaría cualquier barrera aduanera o reglamentaria restante, lo que podría, al menos en teoría, fomentar la libre circulación de bienes, servicios y capitales.

La integración de Canadá constituiría también un refuerzo geopolítico. Las rutas marítimas del Ártico, que se están abriendo poco a poco a medida que se derriten los hielos, podrían convertirse en un problema importante, y Canadá tiene allí reivindicaciones territoriales. Para Estados Unidos, el control de una mayor parte del norte del continente y de las aguas árticas constituiría una ventaja estratégica.

Otra ventaja sería la armonización y las sinergias en términos de infraestructuras (oleoductos, ferrocarriles, puentes, etc.) y sistemas de defensa integrados dentro de la OTAN y el NORAD. Una mayor integración podría simplificar esta cooperación, o incluso reforzarla en determinados ámbitos (vigilancia, inteligencia, etc.).

Sin embargo, el razonamiento geopolítico choca con la realidad de soberanías muy distintas con sistemas políticos y culturales muy diferentes. ¿Qué ocurriría, por ejemplo, con el bilingüismo (francés/inglés) o con el sistema sanitario canadiense (mucho más protector que el estadounidense) en el contexto de una fusión? Recordemos también que Canadá sigue siendo una monarquía constitucional dependiente de Londres, ¡y es sorprendente que no hayamos oído al rey de Inglaterra, soberano de Canadá, reaccionar a las declaraciones de Trump!

El carácter poco realista de una fusión a estas alturas sugiere que la estrategia de Trump se basa en crear un equilibrio de poder favorable mediante la provocación. Donald Trump tiene una serie de agravios con Canadá, como el problema de la inmigración. Las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza muestran que en 2024 la Patrulla Fronteriza estadounidense impidió casi 25.000 cruces ilegales en la frontera estadounidense, diez veces más que en 2022. Está claro que la frontera con Canadá es uno de los objetivos de Donald Trump.

La misma lógica anexionista por parte de Trump se ha manifestado en los últimos días con respecto a Groenlandia, un inmenso territorio autónomo bajo soberanía del Reino de Dinamarca.

Groenlandia, aunque es una isla aislada y escasamente poblada, reviste un interés estratégico considerable. La idea del «control» de Groenlandia por parte de Estados Unidos no es nueva: ya había surgido en el siglo XXᵉ (sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría), y luego resurgió de forma más mediática en 2019 también con Donald Trump. Las motivaciones estadounidenses pueden resumirse en cuatro puntos principales. El primer punto se refiere al interés geoestratégico y militar de Groenlandia para Estados Unidos. Groenlandia ocupa una posición clave en el Ártico, una región cada vez más codiciada a medida que el hielo se retira y las rutas marítimas del norte se vuelven accesibles.

La base aérea estadounidense de Thule (Pituffik Space Base), en el norte de Groenlandia (creada durante la Guerra Fría), sirve de relevo para la vigilancia por satélite, la alerta de misiles y la detección de objetos en órbita. Reforzar su presencia en este territorio da a Estados Unidos una ventaja en materia de vigilancia militar, sobre todo en relación con Rusia, que también tiene una fuerte presencia en el Ártico. También cabe preguntarse si el liderazgo de Rusia en misiles hipersónicos no está directamente relacionado con este nuevo apetito estadounidense. Al controlar Groenlandia, los norteamericanos se están acercando físicamente al territorio ruso y quizás piensen que esto reduce la inferioridad de sus misiles frente a los rusos. Es una posibilidad que no hay que descartar. Aunque nunca lo digan, los estadounidenses pueden ser conscientes de su inferioridad respecto a Rusia en los campos nuclear y balístico.

El segundo gran interés de Groenlandia para Estados Unidos son sus recursos naturales. La situación ha cambiado desde 2007, cuando el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) descubrió importantes reservas de petróleo, gas y metales en la región ártica. Según los estudios realizados por el USGS en 2008, el Ártico en su conjunto contiene casi 31.000 millones de barriles equivalentes de petróleo, es decir, el 13% de los recursos petrolíferos no descubiertos del mundo y el 30% de sus reservas de gas natural. Situada en el cinturón de hierro y carbón que se extiende desde Alaska hasta Escandinavia, se cree que Groenlandia también alberga inmensas reservas de minerales y tierras raras (metales utilizados en la fabricación de alta tecnología, el 95% de los cuales se producen en China), así como los terceros mayores recursos de uranio del mundo. Estos descubrimientos no han escapado ni a China ni a Estados Unidos. Sin embargo, con el 82% de la superficie de Groenlandia cubierta de hielo, el subsuelo es especialmente difícil de explotar. Por no hablar del riesgo de colisión con icebergs.

China ha aumentado su influencia en Groenlandia en los últimos años, y ya es el líder mundial en metales raros, y más concretamente en tierras raras. Para Washington, el control directo de Groenlandia pondría fin a la creciente influencia de China allí.

Desde 2009, los groenlandeses son responsables de decidir cómo se utilizan sus materias primas. El acceso a los recursos minerales de Groenlandia es considerado crucial por los estadounidenses, que firmaron un memorando de cooperación en este sector en 2019. Los europeos hicieron lo propio cuatro años después con su propio acuerdo de colaboración. Los suelos de Groenlandia están muy bien cartografiados, lo que permite elaborar un mapa detallado de los recursos: la Unión Europea ha identificado 25 de los 34 minerales que figuran en su lista oficial de materias primas esenciales, incluidas las tierras raras. Pero, ¿podrá la Unión Europea, que tiene al menos tanta necesidad como Estados Unidos de asegurar sus futuros suministros de metales raros, hacer frente a Washington en lo que respecta a Groenlandia? Nada es menos seguro.

En tercer lugar, Groenlandia daría a Estados Unidos una gran ventaja en la nueva competición geopolítica por el control del Océano Ártico. El Ártico se ha convertido en un campo de competencia entre las grandes potencias: Estados Unidos, Rusia y China (esta última está invirtiendo masivamente en la exploración y el desarrollo de infraestructuras polares).

Al tratar de consolidar su presencia en Groenlandia, Estados Unidos estaría contrarrestando tanto la influencia de China (que está invirtiendo en proyectos mineros y de infraestructuras en Groenlandia) como la proyección militar de Rusia en el Ártico. Las rutas marítimas septentrionales más cortas que unen Europa con Asia son un importante problema comercial: controlarlas o influir en ellas ofrece una ventaja estratégica.

Trump habla de comprar Groenlandia. Comprar territorio no es nada nuevo para Estados Unidos. Compró Luisiana a Francia en 1803. La Luisiana de entonces era mucho más que el actual estado de Luisiana. Francia vendió 2.145.000 km2 de territorio, es decir, el 22,3% de la superficie actual de Estados Unidos, ¡por una miseria! Estados Unidos también compró Alaska en 1867.

El deseo de Trump de apoderarse de Groenlandia, un territorio cuya capital (Nuuk, a sólo 240 km al sur del Círculo Polar Ártico) está más cerca de Nueva York que de Copenhague, parece mucho más fuerte que su ambición de controlar Canadá. Para Canadá, Trump habló de utilizar la «fuerza económica», mientras que para Groenlandia escribió a finales de diciembre «por razones de seguridad nacional y libertad en todo el mundo, los Estados Unidos de América creen que la propiedad y el control de Groenlandia es una necesidad absoluta», y unas semanas más tarde se negó a descartar el uso de la fuerza militar para adquirir este territorio danés. Como se ha dicho antes, Trump ya mostraba este interés por Groenlandia en 2019. No cabe duda de que la ambición de Trump proviene de su obsesión por frenar el ascenso de China al número 1 mundial. Para Trump, el enemigo es China, no Rusia, y esto es lo que hace posible un acuerdo sobre Ucrania entre Estados Unidos y Rusia.

Pero si Estados Unidos inicia un tira y afloja con la Unión Europea por Groenlandia, estará en juego el futuro mismo de la OTAN. Dinamarca es uno de los miembros más firmes de la OTAN. Trump también planea cuestionar el funcionamiento de la OTAN, y ni siquiera ha descartado la posibilidad de que Estados Unidos abandone la alianza. Entonces, ¿qué tiene en mente? Utilizar la amenaza de Groenlandia como pistola en la cabeza de sus socios de la OTAN? La OTAN es también la herramienta que impide que los europeos se lleven mejor con Rusia que con Estados Unidos. ¿Puede Washington destruir lo que ha sido su juguete desde el final de la Segunda Guerra Mundial?

A estas alturas es difícil comprender las prioridades de Trump. Está sopesando sus ambiciones y creando equilibrios de poder, sin duda para cambiar una prioridad por otra. Pero una cosa es cierta. Trump está del lado de la geopolítica pura. Su visión es que, frente a China, Estados Unidos debe convertirse en una potencia territorial y geográfica más fuerte y que debe aumentar su control sobre los recursos minerales. Su visión geopolítica revela también la importancia que concede al océano Ártico. Sin duda, ha comprendido que Rusia está en condiciones de ser la primera potencia ártica del siglo XXI

Comentarios

Entradas más populares de este blog

"LA DESCUARTIZADORA DE LOS SAUCES"

RAULITO CORRECAMINOS SIETEMESINO

LOS MANDINGAZOS 👅