JOSE ORTEGA Y GASSET YA LO SABIA.
*«YO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA, Y SI NO LA SALVO A ELLA,*
*NO ME SALVO YO.»*
*¿LA REBELION DE LAS MASAS O LA REBELION EN MASA?*
*Por Lic. Víctor Ponte.*
*14/06/2024.*
*¿CUÁL ERA EL PENSAMIENTO DE ORTEGA Y GASSET?*
La concepción sobre la vida humana constituye el nervio principal de la filosofía existencial de Ortega y Gasset. Según él, el ser del hombre es una "realidad radical"; radical porque todos los demás tipos de realidad física y espiritual dependen de la existencia del hombre.
Todavía hoy en día, La rebelión de las masas, de José Ortega y Gasset, continúa generando reacciones diversas y es que la humanidad no ha entendido todavía que cualquier actividad relacionada con el que hacer de nuestro ser, irremediablemente está relacionado con la existencia misma del ser humano, es decir, no hay vida humana, no hay existencia de nada, habría que analizar en profundidad en estos días la frase célebre del Francés Rene Descartes, “Cogito Ergo Sum (Je pense, donc je suis) (yo pienso, entonces soy) o como mejor se le conoce, “Pienso, Luego Existo”.
Para muchos lectores, el autor español Ortega y Gasset, era un exquisito filósofo, que en su obra de 1929 ya profetizaba la llegada de los regímenes totalitaristas, no solo los latinoamericanos, sino que también los del viejo mundo como el francés y Ucraniano por ejemplo.
Otros, en cambio, asocian su crítica de la sociedad con la tradición de Oswald Spengler.
Pero José Ortega y Gasset no fue un antidemócrata sino un idealista decepcionado, como nos ocurre a todos los que idealizamos las cosas bien hechas.
Amargado, dio cuenta del ocaso de las democracias liberales de su tiempo: el ideal de libertad e igualdad proclamado en el siglo XIX pasó a ser tomado como algo natural en el siglo XX. Ya sea que se trate del derecho al voto, de la llegada de los automóviles o del progreso en la técnica y la medicina, todos los adelantos de la civilización son asimilados por el hombre moderno como lo haría un niño mimado, sin interesarse por los orígenes o su posterior evolución. Esta crítica sigue siendo válida en la actualidad. Siempre a través de nuevas imágenes y, a veces, con enunciados drásticos, Ortega denuncia la superficialidad, el conformismo y el menosprecio hacia el que piensa distinto, y de esto tengo una muy arraigada experiencia.
Ciento Seis años después vuelve a difundirse que estamos ante el declive de Occidente y más aún del orden relativamente mundial liberal que instauró, aunque sea en términos relativos y poco tenga que ver con las causas que le atribuía Spengler a ese devenir, en este caso podríamos acuñar a la arrogancia y prepotencia sajona, heredada de los fundadores de las 13 colonias.
El pensador alemán Oswald Spengler, que objetaba la visión eurocéntrica de la historia vista como antigua, medieval y moderna, consideró como inexorable, y casi espontáneo, el desarrollo de lo que llamó las “altas culturas” (la “civilización” la veía como el comienzo del declive), en cuatro fases vitales: juventud, crecimiento, florecimiento y decadencia.
Y en 1918 le había llegado el turno de esta última fase a ese fratricida Occidente, una de las ocho altas culturas que divisó: babilonia, egipcia, china, india, mesoamericana (azteca/maya), clásica (griega/romana), árabe (hebrea, semítica y cristiano-islámica) y occidental o europea-americana.
Después de meditar en la obra de José Ortega y Gasset, así como la visión de el alemán Oswald Spengler, vamos a tratar de comprender que ocurre hoy en nuestra nave espacial, el mundo se encuentra ante la posibilidad de una guerra de orden mundial ante la gran y abismal diferencia que existe entre las 2 clases sociales que la habitamos, los pobres y los ricos, estamos a las puertas de “Una Rebelión de Masas o en Masa.
*¿HAY UN NUEVO ORDEN MUNDIAL CON LOS MISMOS PROMOTORES DEL DERRUMBE ECONOMICO GLOBAL?*
Hoy en el Mundo, nos enfrentamos al desafío de construir un nuevo orden internacional sin que exista un claro consenso previo sobre los principios en los que pudiera asentarse de parte de los dueños del desastre, ¿Serán los BRICS, los llamados a reconstruir esta desordenada y alocada humanidad?
Occidente (USA y sus Arrastrados Socios) deberá reconocer que el orden existente dista mucho de ser satisfactorio, ya que no tiene suficientemente en cuenta el auge de las potencias emergentes, sobre todo de Rusia y China, por lo que no basta con defenderlo a ultranza sin más.
Pero, más allá de estas generalidades, ¿hacia dónde debe orientarse el futuro orden internacional? La clave del dilema está en identificar aquellos elementos del orden liberal internacional actual que pueden y deben modificarse, y también aquellos que son fundamentales y no negociables, y la dificultad radica precisamente en que no existe en Occidente un consenso nítido al respecto.
*LOS ESTADOS UNIDOS Y SU DEMOCRACIA HUMANISTA.*
Propuesta número 1
"Los Estados Unidos no pueden preocuparse sólo de los procesos formales democráticos sino que deben establecer programas para apoyar la democracia en las instituciones permanentes en las instituciones militares y la cultura política".
Propuesta número 2
"Los Estados Unidos deben de reconocer la necesidad que tienen los gobiernos que intentan crear regímenes democráticos para contener a los partidos anti-democráticos.
*EL DÓLAR,
¿ES UNA DIVISA O UN AMULETO?*
Cuando Estados Unidos y sus aliados desataron en febrero de 2022 un aluvión de sanciones financieras contra Rusia por la respuesta ante la provocación de Ucrania, muchos peritos advirtieron claramente que el dólar estadounidense sería un atormentado involuntario de estas medidas coercitivas, el mundo entero se dio cuenta que los Estados Unidos sancionaba a otra Potencia Mundial, inmediatamente se dieron cuenta de la debilidad y peligro no solo de trabajar con el “Billete Perfumado” emitido por la Reserva Federal, sino del peligro que implicaba estar a merced del Sistema Swift y las Aseguradoras de Riesgos de la Misma FED.
La primera subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, insinuó que las medidas de Washington conseguirían desmenuzar el sistema monetario internacional e incitar que algunos países alejaran sus actividades económicas internacionales del dólar, aunado a ello se daba inicio a las conversaciones para la instauración de los BRICS, que es un bloque bautizado con el acrónimo de sus países fundadores: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que son visto como la esperanza de salir del averno de la Reserva Federal y sus imposiciones.
Zoltan Pozsar, influyente estratega del gigante bancario Credit Suisse, afirmó que las sanciones señalaban el fin del dominio mundial del dólar. El subdirector del Financial Times advirtió de un futuro en el que la preeminencia del dólar se vería cada vez más cuestionada.
Las sanciones financieras se han convertido en una herramienta clave de la política exterior estadounidense desde el cambio de siglo, en la superficie, la política exterior estadounidense es totalmente irracional e injerencista, así como violadora de los derechos más elementales de la humanidad.
Estados Unidos se metió en guerras desastrosa una tras otra: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Ucrania y Gaza. En días recientes, se ha aislado en el mundo por su apoyo a las acciones genocidas de Israel contra los palestinos, al votar contra una resolución de la Asamblea General de la ONU por un cese al fuego en Gaza, apoyada por 153 naciones con 89 por ciento de la población mundial, con la oposición sólo por Estados Unidos y nueve pequeños países con menos de uno por ciento de la población mundial.
La capacidad financiera coercitiva de Estados Unidos procede directamente del papel que juega el dólar como moneda más utilizada para inversiones y pagos en la economía mundial, el Acuerdo de Bretton Woods fue el camino para conseguir imponer al resto del mundo esta necesidad.
Hay una oferta aparentemente ilimitada de activos seguros en la moneda para invertir, y casi todas las empresas del mundo están encantadas de aceptar dólares como pago por bienes o servicios prestados, esta aceptación esta condicionada a la Política Exterior del Gobierno Imperial de los Estados Unidos de América.
Sin embargo, las predicciones de Gopinath, Pozsar y Wolf reflejan una opinión cada vez más extendida, la preeminencia del dólar no sólo depende de los fundamentos económicos, sino también de consideraciones políticas y es aquí donde está el gran fallo del Pentágono y Congreso Estadounidense, vincularon la economía con la política y la subordinación militar a la Divisa y esta liga a puesto al mundo en alerta.
El creciente uso de sanciones financieras por parte de Washington proporciona un incentivo político para que los objetivos, o potenciales objetivos, desvíen al menos parte de su actividad económica del dólar. Aunque es poco probable que las sanciones reviertan el liderazgo mundial del dólar, las reacciones negativas contra la divisa podrían socavar su posición y debilitar la eficacia de las sanciones estadounidenses en el futuro y en este momento los Brics podrían significar la estocada final de la hegemonía del dólar, pero hay factor de mucha importancia a la hora de considerar todo esto, es el aparataje comunicacional que poseen los dueños de la Reserva Federal que a su vez son los que redactan los libretos políticos, económicos y militares del Gobierno Imperial de los EE.UU.
*EL PREDOMINIO DEL DÓLAR ES LA FUENTE DEL PODER SANCIONADOR DE ESTADOS UNIDOS.*
La mayoría de las monedas nacionales no se utilizan fuera de su país de emisión. Unas pocas monedas funcionan como divisas internacionales, siendo el dólar la principal. A nivel mundial, se almacena más riqueza en dólares que en cualquier otra moneda.
Ya sea en depósitos bancarios o en bonos, los activos denominados en dólares son extremadamente populares, lo que refleja la confianza internacional en el valor de la moneda y en la liquidez de los mercados financieros estadounidenses.
Del mismo modo, el dólar es la moneda más utilizada para los pagos transfronterizos y las transacciones comerciales. De hecho, el comercio bilateral entre la mayoría de los países del mundo se liquida en dólares, incluso cuando en la transacción no interviene un comprador o vendedor estadounidense. Esta situación es indicativa del poder financiero de Estados Unidos.
*AHORA ENTEDERAN EL PORQUE LA ELECCION DE VENEZUELA NO ES UNA ELECCION CUALQUIERA, ES ATIPICA Y DE ALTO INTERES MUNDIAL.*
En los 20 años pasados, cada objetivo importante de la política exterior de Washington ha fallado. Los talibanes volvieron al poder después de 20 años de ocupación estadounidense en Afganistán. Irak, después de Saddam Hussein, se volvió dependiente de Irán. El presidente sirio Bashar Assad siguió en el poder, pese a un intento de la CIA de derrocarlo. Libia cayó en una prolongada guerra civil después de que una misión de la OTAN dirigida por Estados Unidos derrocó a Muammar Kadafi. Ucrania fue apaleada en el campo de batalla por Rusia en 2023, después de que Washington saboteó en secreto un acuerdo de paz entre ambos países en 2022.
El único país que no han podido doblegar a su antojo, es Venezuela, a pesar de las medidas coercitivas y las sanciones, más daño le ha ocasionado a Venezuela la corrupción y la burocracia que la Política Exterior de USA, por supuesto que las medidas han logrado impactar en gran manera a nuestra población, pero mayor daño a ocasionado las malas prácticas de algunos funcionarios.
Pese a las notables y costosas debacles, una detrás de otra, el mismo elenco de personajes ha permanecido por décadas en el timón de la política exterior de Washington, entre ellos Joe Biden, Victoria Nuland, Jake Sullivan, Chuck Schumer, Mitch McConnell y Hillary Clinton.
¿Qué resulta? El acertijo es resuelto reconociendo que la política exterior estadounidense no se trata en absoluto de los intereses del pueblo de su país. Se trata de los intereses de los iniciados (Iluminatis) en Washington, al perseguir contribuciones de campaña y lucrativos puestos para ellos, sus colaboradores y sus familiares. En suma, ha sido secuestrada por los dueños del dinero.
Como resultado, el pueblo estadounidense pierde mucho. Las guerras fallidas de 2000 a la fecha le han costado unos 5 billones de dólares en asignaciones directas, o unos 40 mil por cada hogar. Otros 2 billones o más se gastarán en las décadas siguientes en atención a veteranos. Más allá de los costos en los que los estadounidenses incurren directamente, debemos reconocer también los costos terriblemente altos que se sufren en el extranjero, en millones de vidas perdidas y billones de dólares en destrucción de propiedades y naturaleza en las zonas de guerra.
Los costos continúan acumulándose. Las asignaciones relacionadas con asuntos militares en 2024 ascenderán a 1.5 billones de dólares, o más o menos 12 mil por hogar, si añadimos el gasto directo del Pentágono, los presupuestos de la CIA y otras agencias de inteligencia, el presupuesto de la Administración de Veteranos, el programa de armas nucleares del Departamento de Energía, la ayuda al extranjero del Departamento de Estado vinculada con temas militares (por ejemplo a Israel) y otras líneas de presupuesto relacionadas con la seguridad. Miles de millones se van por el drenaje, desperdiciados en guerras inútiles, bases militares en el extranjero y una parafernalia de armamento totalmente innecesaria que acerca al mundo a la tercera guerra mundial.
Sin embargo, describir estos costos colosales es también explicar la torcida racionalidad de la política exterior estadounidense. Los 1.5 billones en asignaciones militares son la estafa que sigue dando dividendos al complejo industrial-militar y a los iniciados de Washington, al tiempo que empobrece y pone en peligro a Estados Unidos y al mundo.
Para entender la estafa de la política exterior, hay que pensar en el gobierno federal estadounidense como un negocio multifuncional controlado por los más altos postores. La división de Wall Street es extensión del Tesoro. La división de la industria de la salud es extensión del Departamento de Salud y Servicios Humanos. La división del petróleo y el carbón es extensión de los departamentos de Energía y del Interior. Y la división de política exterior es extensión de la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA.
Cada división utiliza el poder público para obtener ganancias privadas por medio de los manejos de los iniciados, sobornados por las contribuciones de las corporaciones y los cabilderos. Es interesante que la división de la industria de la salud rivaliza con la de política exterior como una notable estafa financiera. Las asignaciones de salud de Estados Unidos sumaron la asombrosa cantidad de 4.5 billones en 2022, más o menos 36 mil dólares por hogar, con mucho los costos de salud más altos del mundo, en tanto el país ocupó el lugar 40 en el mundo en expectativa de vida. Una fallida política de salud se traduce en muchos dólares para la industria del ramo, tal como una fallida política exterior se traduce en enormes ganancias para el complejo militar industrial.
La división de política exterior es operada por una camarilla secreta y muy unida, que incluye a los altos mandos de la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono, los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, y las principales empresas militares, como Boeing, Lockheed Martin, General Dynamics, Northrop Grumman y Raytheon. Hay quizá un millar de individuos claves que participan en trazar la política. El interés público tiene poco que ver.
Los principales dictadores de la política exterior dirigen las operaciones de 800 bases militares en el extranjero, cientos de miles de millones de dólares en contratos militares y las operaciones bélicas en las que se despliega el equipo. Mientras más guerras, claro, más negocios. La privatización de la política exterior ha sido amplificada por la privatización del negocio de la guerra en sí, cuando cada vez más funciones militares esenciales son entregadas a los fabricantes de armas y a contratistas como Halliburton, Booz Allen Hamilton y CACI.
En teoría, la política exterior se lleva a cabo en interés del pueblo estadounidense, aunque lo cierto es lo contrario. (Una contradicción similar se aplica a la medicina cara, los rescates gubernamentales de Wall Street, las ventajas de la industria petrolera y otras estafas). El pueblo estadounidense rara vez apoya las maquinaciones de la política exterior de su gobierno cuando ocasionalmente oye la verdad. Las guerras de Washington no se libran por demanda popular, sino por decisiones de las alturas. Se requieren medidas especiales para alejar al pueblo de la toma de decisiones.
La primera de tales medidas es la propaganda constante. George Orwell dio en el clavo en 1984 cuando de repente el Partido cambió al enemigo público de Eurasia a Eastasia sin una palabra de explicación. En esencia, Washington hace lo mismo. ¿Quién es el peor enemigo de Estados Unidos? Escojan, según la temporada. Saddam Hussein, el Talibán, Hugo Chávez en su momento o Nicolas Maduro o Diosdado Cabello, Bashar Assad, el Isis, Al-Qaeda, Gadafi, Vladimir Putin, Hamas: todos han tenido el papel de Hitler en la propaganda estadounidense. El vocero de la Casa Blanca, John Kirby, difunde la propaganda con una sonrisa de autosuficiencia, señal de que sabe que lo que dice es ridículo, aunque levemente entretenido.
La propaganda es amplificada por los laboratorios de ideas (Think Thank) de Washington, que viven de las donaciones de los contratistas militares y en ocasiones de gobiernos extranjeros que forman parte de las operaciones maquinadas por Estados Unidos. Piense en el Consejo Atlántico, CSIS y, desde luego, el siempre popular Instituto para el Estudio de la Guerra, presentados al público por los principales contratistas militares.
La segunda medida es ocultar los costos de las operaciones de política exterior.
En los años 60, el gobierno estadounidense cometió el error de obligar al pueblo a soportar los costos del complejo militar-industrial al reclutar jóvenes para combatir en Vietnam y elevar impuestos para sufragar la guerra.
El pueblo se volcó en oposición.
Desde los 70 en adelante el gobierno ha sido más astuto.
Puso fin al reclutamiento forzado y convirtió el servicio militar en un empleo por contrato en vez de un servicio público, con respaldo de inversiones del Pentágono para reclutar soldados entre la gente de bajos recursos económicos.
También abandonó la pintoresca idea de que las inversiones del gobierno deberían ser financiadas por impuestos y, en cambio, pasó el presupuesto militar al gasto del déficit, que lo protege de la oposición popular que podría desencadenarse si se financiara con impuestos.
También ha embaucado a estados clientes, como Ucrania, para que libren las guerras de Estados Unidos en el terreno, de modo que no haya bolsas con cadáveres estadounidenses que arruinen la maquinaria de propaganda, esto lo aprendieron en Vietnam.
Inútil es decir que maestros de la guerra como Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer y McConnell se mantienen a miles de kilómetros de los frentes de guerra.
Las muertes se reservan para los ucranios y los idiotas de otras naciones que acuden al llamado.
Este sistema es apuntalado por la absoluta subordinación del Congreso al negocio de la guerra, a fin de evitar cualquier cuestionamiento sobre los exagerados presupuestos del Pentágono y las guerras instigadas por el Poder Ejecutivo.
Esta subordinación funciona de la siguiente manera: primero, la supervisión de la guerra y la paz por el Congreso es asignada en gran parte a los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, que en buena medida elaboran la política general del Congreso (y el presupuesto del Pentágono).
En segundo lugar, la industria militar (Boeing, Raytheon y las otras) financia las campañas de los miembros del Comité de Servicios Armados de ambos partidos.
Las industrias militares también gastan fuertes sumas de dinero en cabildear con el fin de obtener lucrativos salarios para los miembros del Congreso que se retiran, así como sus colaboradores y familias, ya sea de manera directa en empresas militares o en firmas de cabildeo en Washington.
El secuestro de la política exterior del Congreso no sólo es obra del complejo militar e industrial estadounidense.
Hace tiempo que el cabildo israelí dominó el arte de comprar al Congreso, recordemos que la Reserva Federal es “Judía”.
La complicidad estadounidense con el Estado apartheid israelí y los crímenes de guerra en Gaza no tienen sentido para la seguridad nacional y la diplomacia de Estados Unidos, para no hablar de la decencia humana.
Es fruto de las inversiones de Israel en cabildeo, que llegaron a 30 millones de dólares en contribuciones de campaña en 2022, y que rebasarán con mucho esa cifra en 2024.
El 28 de Julio, el Continente Americano se juega la estabilidad política, económica y Militar, igual que ocurrió en la época colonial Venezuela tendrá la responsabilidad de botar de nuestro territorio hispano parlante al más criminal y genocida de los imperios conocidos, a los EEUU, en las manos del pueblo está la desicion!!!
*O hay Patria para todos o que no haya Patria para nadie*
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